LA PAZ.- Las relaciones de Bolivia con el Brasil se encuentran en una inusual etapa de tensión por el asilo político concedido por Brasilia al senador boliviano, Roger Pinto, tenaz opositor del Gobierno de Evo Morales. La medida fue otorgada hace dos meses, pese a que Pinto tiene no menos de 21 procesos judiciales pendientes en su país, varios de ellos por denuncias de corrupción de cuando era gobernador del amazónico departamento de Pando, en 1999.

La ministra de Comunicación, Amanda Dávila, deploró "las presiones" mediáticas que ejerció el embajador brasileño en La Paz, Marcel Biato, para obtener un salvoconducto para Pinto, y dijo que su actitud iba a "contrapelo de los conductos diplomáticos vigentes".

Pinto alegó "persecución política" y se refugió en la Embajada de Brasil en La Paz, tras conocer la invocatoria de un juez para que declare sobre los cargos que pesaban con él. Dávila explicó que su Gobierno envió la documentación judicial al vecino país "para que comprueben que han tomado una decisión acelerada en otorgar el asilo político".

Ambos países comparten una extensa frontera, de 3.400 kilómetros en la región amazónica, por lo que es significativo el intercambio comercial y la acción conjunta contra el narcotráfico. Brasil es, además, el principal destino de las exportaciones bolivianas, que se sitúan en torno a U$S 4.000 millones al año, la mayor parte de gas natural. (DPA-Télam)